La Manifestación de Cristo
(Borrador)
En este día solemne y santo, día de la manifestación de Cristo, luz de todas las gentes, el Espíritu del Padre baja en la Tierra bendecida, en la Tierra de Amor, para rellenar cada hijo de Su infinita gracia, para rellenar cada corazón de Su viva cercanía; y para donar a cada corazón Su viva comprensión de Padre, de Hijo y de Espíritu Santo.
El Padre acoge cada hijo que llega a la Tierra de Amor para escuchar, acoger, vivir el Espíritu del Hijo del Dios viviente.
El Espíritu del Padre manifiesta Su Hijo, dona Su Hijo, a fin de que en cada corazón penetre Su Santidad, Su vivo Amor, Su vivo ser en cada corazón que arde para hacer Su voluntad.
El abajamiento al Dios verdadero, en este día de manifestación, da comienzo. Para aquellos que no acogen la Palabra de Dios hará una sumisión acompañada por la Misericordiosa Justicia del Padre. Para todos aquellos que, en este día de manifestación, abren el corazón y acogen la Palabra del Salvador, hará no una sumisión que aplasta sino un vivo y total abajamiento a Cristo para ser levantados ante el Padre. Para que en el nombre de Cristo toda rodilla se doble y cada lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para la alabanza de Dios Padre (Fil 2, 10-11).
El Padre, hoy, en esta Cuna de Amor derrama Su Espíritu para redimir muchos corazones; y para donar a otros Su regocijo, a fin de que en otros corazones renazca aquel vivo y pleno sentimiento de abandono total a Su voluntad.
Dios Padre Omnipotente manifiesta la viva esencia y la viva sustancia del Espíritu de Cristo para hacer que la cristiandad vuelva a ser el eje esencial de la vida de cada hijo, a fin de que la obra de descristianización de los pueblos pueda encontrar en la Iglesia Cristiana Universal de la Nueva Jerusalén el verdadero baluarte y ser vencida, con viva obediencia, con santa participación y con total voluntad de manifestar al mundo Cristo, luz de todas las gentes.
En este día la humanidad advertirá la presencia del pueblo de Dios. El pueblo de Dios en camino encaminará a las gentes. El pueblo de Dios hará vivir a cada corazón que está en búsqueda de la Verdad la viva presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, a fin de que la Cuna del Padre, Tierra de Amor, pueda resplandecer en el corazón de muchos; y para que muchos puedan acoger más y más la universalidad del mensaje cristiano, que en la Iglesia Cristiana Universal de la Nueva Jerusalén, Iglesia de Cristo, Iglesia viva, cada vez más se oirá.