Vete, tu fe te ha salvado

 

(Borrador)

La Pequeña Cuna del Niño Jesús es la Morada de Dios entre los hombres (Ap 21,3). Aquí Dios ha puesto su Carpa, como había anunciado y prometido a sus hijos fieles. He aquí la Nueva Jerusalén (Ap 21,2), esperada y que ahora más y más se manifestará al corazón de los hijos de Dios y de todos aquellos que, exentos de humanos prejuicios, están animados por la buena voluntad.

Todos aquellos que habitan y llegarán con fe en esta Morada oirán: “Vete, tu fe te ha salvado” (Lc 17,19), porque muchos son aquellos que ahí llegarán para recibir Misericordia. Reconociéndose pecadores, oirán la dulce Voz del Maestro que ahora como entonces resanará sus cuerpos (Lc 17,15-16) y sus corazones.

Muchos, que en la Sociedad se consideran últimos, serán los primeros (Lc 13,30) y heredarán esta Tierra (Mt 5,5), maltratada por la incuria del hombre, que ahora se rebela más y más, temblando y haciendo temblar a muchos que se sienten invencibles.

Los hijos de Dios avanzarán sin miedo, seguros y ciertos de la viva Cercanía y Presencia de Aquel que salva (Sal 22,4).

Ha llegado el tiempo, y es este, en el cual sólo sobre este Monte Santo se adora a Dios en Espíritu y Verdad (Jn 4,21-23) para obtener la verdadera Vida. El espíritu de Elías nuevamente desafiará a los falsos sacerdotes que han abjurado la verdadera fe, porque ha llegado el tiempo de la manifestación de la verdadera y única fe, que dará fruto a los hijos de Dios (1Re 18,21-40). Y muchos en el mundo se quedarán chocados y atónitos por la manifestación del Misterio de la iniquidad y por la iniquidad de muchos operadores infieles.

Las ovejitas de Dios más y más volverán con espíritu de gratitud y agradecimiento en el único Rebaño querido por el Padre para aunar todos sus hijos bajo el único Pastor (Ez 37,24) que dona la Vida.

En la Nueva Jerusalén está el único Sol (Is 60,1) que ha surgido para mantener el timón de los hijos de Dios hacia el estribor. Éste es el Pensamiento del Padre hacia el Cual todos están ahora llamados a converger. Hasta cuando uno se obstinará en querer comprender la lógica de Dios con la lógica humana, se conducirá el corazón fuera del verdadero Camino (Jn 14,6) que conduce a la Salvación. Muchos cristianos están llamados a darse un verdadero baño de humildad para acoger la esencia del verdadero Espíritu que avanza en la historia: no como el hombre se espera sino como Dios manifiesta su viva acción (Prov 16,1), de Misericordia (Mt 5,7; Lc 1,54) y Justicia (Mt 5,6; Lc 18,7).