ACTO DE FE

Acto de fe al Corazón de Cristo,
Luz y Rey de todas gentes

(Borrador)

  1. Cristo es la Luz (Is 9,1) que viene para aclarar las tinieblas de este mundo (Jn 12,46).

  2. Cristo es la Luz (Jn 1,9) que lleva y siempre llevará la justicia (Sal 36,6) donde desde siempre habita la injusticia y donde la injusticia ha llegado a ser fortaleza (Sab 5,6).

  3. La Luz de Cristo hará de aquellas fortalezas una inútil barrera, porque nada delante de su Potencia podrá resistir (Ex 15,6; Sal 20,14).

  4. Cristo es la Luz que viene para donar a los pobres del espíritu del mundo la riqueza de su Espíritu (Mt 5,3), que es Vida (1Tm 11-19).

  5. Cristo es la Luz que viene para hacer lo que el Padre pide, en su Potencia (Ap 12,10) y en su infinito Amor (Lc 24,49).

  6. Cristo es la Luz que ilumina el corazón de los mansos, de los pequeños y de los sencillos (Mt 5,5), de aquellos que, en la Nueva Jerusalén, el Rincón de Paraíso en la Tierra, Lo han querido buscar y encontrar (Sof 2,3).

  7. Cristo es la Luz bajada sobre la Tierra para recalentar el corazón de los humildes, de los obedientes y de los puros (Mt 5,8), para que una vez más todo sea recapitulado (Ef 1,10).

  8. Cristo es (Lc 24,15), a fin de que todos aquellos que no han querido, no quieren y no querrán creer en su Persona puedan retroceder (Sal 34,4; 39,15, 69,3) para hacer erigir los santos de Dios (Lv 11,45; Hch 2,17).

  9. En este tiempo Cristo es (Jn 4,24; 17,3), para dar verdadera demonstración de la única y auténtica fe (Ef 4,5): una autenticidad moral, espiritual, total.

  10. Cristo es la Justicia (Sal 49,6) que saciará la sed de todos aquellos que tienen sed de Dios (Mt 5,6.10) y de todos aquellos que con insistencia pedirán justicia desde lo profundo del corazón (Sal 71,1; Lc 18,7; Hch 7,7).

  11. Cristo es la Justicia (Sal 93,1; Is 46,13), bajado del Cielo para aplastar todo egoísmo de un mundo llegado a ser perverso y malvado (Gal 1,4; Ap 22,11), para consolar a los afligidos y recompensar los misericordiosos (Mt 5,7).

  12. Cristo es la misericordiosa Justicia (Jn 3,19) que hará los humildes: santos; los débiles: fuertes (Lc 1,52-53); los temerosos de Dios: antorchas ardientes de su fe (Jue 7,20), para amar y testimoniar a Cristo (Hb 3,1) como único Bien primario, por el cual vale la pena morir al mundo (Jn 12,24) para resucitar en Cristo.

  13. Cristo es Amor (Rm 8,35) y devolverá el orden (Sal 88,15) y el entusiasmo entre sus hijos: aquel entusiasmo inicial que el Padre infundió en el corazón de Aquella que Lo ha acogido en su Vientre maternal (Lc 1,38); aquel entusiasmo vivo, a fin de que los ojos y el corazón de quien Lo adora puedan hacer sentir y ver a todos la alegría del Niño Jesús (Is 9,5), que en la Nueva Jerusalén (Ap 21,2) vuelve a donar la vista a los ciegos, el oído a los sordos (Is 29,18), el movimiento a quien está enjaulado y encadenado por el espíritu malvado que domina este mundo (Is 35,5-6).

  14. Cristo es el Amor hecho Persona (Jn 1,14) que reconducirá todo al origen para que con aún más fuerza y vitalidad todo se manifieste y se renueve.

  15. Quien quiere ser antorcha ardiente del Amor de Cristo viva con santidad (Col 3,12), para ir y hacer del proselitismo santo la propia razón de vida (Mc 16,15-16); y gritar por las calles de este mundo que Jesús ha vuelto, ha bajado del Cielo como había prometido (Hch 1,11), estableciendo su Carpa en la Nueva Jerusalén, la Morada metafísica de Dios entre los hombres (Ap 21,3); y anunciar que en la Tierra de Amor muchos vuelven a la verdadera vida, muchos vuelven a la verdadera fe, muchos son los lisiados que llegan a ser gigantes, muchos son los muertos y los afligidos en el alma y en el cuerpo que resucitan a vida nueva (Is 26,19), en Cristo, con Cristo y por Cristo (Mt 11,5).

  16. Ha llegado el tiempo, y es éste, para que la voluntad del Padre se haga (Mt 6,10) en la totalidad (Is 61,1-3).

  17. Todos los denigradores de la Ley Santa del Padre y todos aquellos que han querido subvertir las enseñanzas de Jesús (Gal 1,7) – que es Amor y Fraternidad, Paz y Santidad, Fe en único Señor (Mt 22,37-40) – caerán (Is 21,9; Sab 14,12): sus ídolos se desmigarán (Is 2,17-18); y su señor se hará trizas (Lc 16,13).

  18. La iniquidad se huirá (2Ts 2,3-8), porque la fila de los Ángeles de Dios (cf. Jn 18,36), guiados por el Corazón Inmaculado de María, viene, avanza y vence (Gn 3,15).

  19. Quien todavía está animado por el deseo de permanecer en comunión de corazón, alma y espíritu con Cristo Luz (Jn 1,9), abra el corazón y la mente y levante el espíritu (Mt 22,37), a fin de que el último centelleo de la Luz de Cristo pueda hacer que el intelecto inicial vuelva (Mc 7,18) para poder distinguir y comprender la Verdad con respecto a la mentira (Rm 1,25; 1Jn 2,21), porque la Ola de Cristo, que es Vida, trastocará los tibios y los fríos (Ap 3,15-16), porque Cristo Luz dona la vida a cuantos permanecen y permanecerán anclado al único Sarmiento (Jn 15,10), que es el Brazo del Padre (Is 52,10; Lc 1,51).

  20. Otra vez más el Espíritu, por medio de sus hijos, manifiesta la voluntad de Dios (Ap 2,7.11.17.29; 3,6.13.22), dirigiendo a todos su Invitación que, en el nombre de María Estrella del camino de los hijos de Dios (Mt 2,9), ancla de su Corazón (Hb 6,19), dona a todos palabras de Vida y de Verdad (Jn 14,6). En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2 de febrero de 2023
Fiesta de la Presentación
de Jesús al Templo

El Pontífic
Samuele