La esencia cristiana es Vida

(Borrador)

El Amor de Cristo está vivo. El Amor de Cristo y Su viva cercanía son fuerza y conforte para el pueblo santo de Dios. El Espíritu Santo guía los hijos de Dios que siempre más quieren vivir Cristo, Camino, Verdad y Vida. El Espíritu de Cristo, vive, escudriña y acoge cada corazón de buena voluntad que invade e invadirá el Valle Santo de Dios para buscar la cercanía del Padre.

El Espíritu Santo Paráclito colma el corazón de Sus hijos del infinito Amor del Padre, de Su cercanía, para hacer los corazones fuertes y santos. El Paráclito acoge todo lo que aporta beneficios a la Obra de Dios y al pueblo santo de Dios. Desde el Valle Santo ha partido, parte la reconquista cristiana: la reconquista de todos aquellos que quieren vivir la originalidad del Pensamiento del Padre; la reconquista de todos aquellos que, llegando a la Nueva Jerusalén, encuentran al Padre, viven Su espiritualidad y viven en el corazón la verdadera fraternidad.

Nueva Jerusalén: Tierra de la Fraternidad, Tierra de la Alianza, Centro del Amor del Padre.

Éste es lo que recibirán todos aquellos que aquí llegarán. Cada uno recibirá en proporción a la apertura del propio corazón. Cuanto más el corazón será listo y dispuesto a acoger el Amor del Padre, más el Espíritu del Padre se donará y entrará en el corazón de los hijos y de los hombres y mujeres de buena voluntad que están en búsqueda de la Verdad.

El Valle que circunda la Jerusalén Santa será modificado en la esencia, purificado en el íntimo, porque quemada y extirpada será la cizaña, porque el Padre reconfortará el corazón y el cuerpo de Sus hijos. Cada alma podrá, de esta manera, advertir en la totalidad la presencia de Dios, Uno y Trino. El mundo podrá así ver y darse cuenta de las culpabilidades perpetradas contra los hijos de Dios. El mundo podrá así ver la mano de Dios, pesada y firme. La mano de Dios que golpea aquellos que quieren golpear los hijos de Dios, porque nunca más será la abominación, nunca más serán los alaridos de muchos inocentes a deber desgarrar el Cielo. Extirpada será la mentira, pulverizada Su acción. Y la originalidad, en la completitud de su totalidad, siempre más se manifestará.

«Levantad los ojos al Cielo, hijos de Dios. Mirad al Padre Bueno y Justo. Encomendaos a Su voluntad y practicad la recta vía, para llegar en cada corazón, vencer en cada corazón y manifestar la esencia cristiana, que jamás se plegará a las insidias del mundo».

Jamás la esencia cristiana se plegará para retroceder. La esencia cristiana es y siempre será, porque la esencia cristiana es vida, es vida, es la Vida.