La sumisión a la voluntad del Dios Verdadero

(Borrador)

La Iglesia Cristiana Universal de la Nueva Jerusalén todo devolverá al origen. En el momento en que todo se vive y practica en el equilibrio que por Dios Padre ha sido, es y será manifestado, todo se seguirá viviendo según la esencia cristiana, sin querer exasperar o aportar modificaciones personales a lo que el Espíritu sugiere.

Hay que ser primero hombres y luego cristianos, verdaderos y auténticos. El cristiano verdadero, auténtico, se identifica en la cotidianidad. Los hijos dilectos de Dios, aquellos que a Cristo son consagrados y por Cristo están llamados a desempeñar la tarea ardua de ser Su testimonio, no se sustraen a lo que acomuna todas las gentes. Sino poniendo en práctica el equilibrio y poniendo al centro la familia, primera Iglesia, primera expresión de la Iglesia cristiana, se donan, desempeñan su tarea y testimonian a Dios en la plenitud. En el momento en que reina el equilibrio y la prioridad es la llamada recibida de Dios, todo se puede, con tal que en el corazón de los hijos de Dios haya viva voluntad y corazón. Voluntad y Corazón.

«Ama el Señor tu Dios con todo ti mismo, con todas tus fuerzas, respetando Su Ley y sometiéndote a Su voluntad, para poder vivir en Cristo, por Cristo, con Cristo; y acoger el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo, que en el Corazón materno de María lleva y dona a todos la Vida, Una, Santa y Universal». Éste, en síntesis, el credo de esta Iglesia.

Éste es creer en Cristo, creer en el Dios verdadero, Uno y Trino, expresión de la esencia y de la sustancia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

La Iglesia Cristiana Universal de la Nueva Jerusalén es “cristocéntrica”: todo gira en torno a Cristo. Y Su Esposa Fiel, la Iglesia, la Santa Madre Iglesia, Nueva Jerusalén, acoge cada hijo que en Cristo quiere vivir, practicar y casar la voluntad del Padre.

Al hacerlo se practica la fraternidad.

Al hacerlo será viva la oración: la oración que aleja cada pensamiento impuro, la oración viva que aleja las tentaciones, la oración viva que hace acercar cada hijo a Dios. Es necesario redescubrirla, la fuerza de la oración, para vencer las cadenas del mundo, para vencer contra sí mismos; y remitirse con obediencia amorosa a la voluntad del Padre, que a través del Hijo, Cristo Salvador, se manifiesta.

«Tuya es la gloria, tuyo es el poder en los siglos». (1Cr 29, 11; Sal 96; Sal 145; Mt 24, 30; Mc 13, 26; Lc 21, 27; 2P 1,3; Col 1, 11-14; 2Ts 1, 9-10; Ap 1, 6; 4, 11; 5, 12-13; 7, 12; 19, 1).

La sumisión a la voluntad del Dios verdadero ha empezado. Los negadores de Dios experimentarán la Justicia del Padre. Los verdaderos hijos de Dios y todos los hombres de buena voluntad sarán levantados ante Aquel que ha creado todas las cosas.