12 de septiembre 2020

Evangelio de Lucas, capìtulo 1,41b-55

 

Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»
Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor
y mi espíritu = se alegra en Dios mi salvador =
porque = ha puesto los ojos en la humildad de su esclava,
= por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,
porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, = Santo es su nombre =
= y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. =
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.
= Derribó a los potentados = de sus tronos = y exaltó a los humildes. =
= A los hambrientos colmó de bienes = y despidió a los ricos sin nada.
= Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia =
– como había anunciado a nuestros padres – en favor de Abraham y de su linaje por los siglos.»