La Iglesia Cristiana Universal
de la Nueva Jerusalén

 

 

El 4 de octubre de 2015 nace la “Iglesia Cristiana Universal de la Nueva Jerusalén”, que se constituye en el respeto de la voluntad de Dios y de las leyes vigentes. El 7 de octubre de 2015 Samuele, en el día de su elección como pontífice, consagra su ministerio y la Iglesia al Corazón Inmaculado de María, Virgen del Rosario y Reina de las Victorias.

Cumplimiento final del proyecto de Salvación del Padre por la humanidad, la Iglesia surge porque los hombres han traicionado el Espíritu del Padre, negando Sus acciones y Su presencia. El Espíritu del Padre, que en Jesucristo era, no ha sido acogido. El Espíritu ha sido voluntariamente traicionado, para adorar un espíritu opuesto y enemigo de Dios. Aquellos que habrían debido custodiar la Viña de Dios la han saqueada y malvendida.

A lo largo de los últimos siglos el Padre ha enviado Sus humildes mensajeros, que por obra del Espíritu y por intervención de la Madre de Dios han profetizado, advirtiendo los responsables de la cristiandad de la necesidad de cambiar la ruta, para abandonar el pecado y volver a vivir la santidad. A pesar de estas amonestaciones, los hombres han llegado a traicionar voluntaria y deliberadamente el Espíritu del Padre.

Dios Padre Omnipotente, en Su infinita misericordia, en Su Hijo nuevamente ha mandado el Espíritu para hacer que la Verdad de Cristo reine en los corazones para donar a todos la Vida eterna. Con la Iglesia Cristiana Universal de la Nueva Jerusalén el Padre restablece así Su Nueva Alianza imperecedera y eterna, en beneficio de quien quiere vivir la verdadera filiación en Cristo y de quien está animado por la buena voluntad.

 

La Iglesia Cristiana Universal de la Nueva Jerusalén nace y vive para reconducir la humanidad a vivir el espíritu auténtico del cristianismo y, por consiguiente, para hacer vivir a todos los hombres y mujeres de buena voluntad el Pensamiento original del Padre.