Vademécum de los Niños
Historia
La Iglesia Cristiana Universal de la Nueva Jerusalén hunde sus raíces en María Giuseppina Norcia, la mujer pre-elegida por el Padre para el cumplimiento de salvación querido por el Padre para la humanidad.
Ella nace el 21 de enero de 1940.
El 13 de junio de 1947, el Niño Jesús se manifiesta a la joven Mozuela, a la edad de siete años, por primera vez, descendiendo del Cielo sobre una nubecita blanca. La Mozuela de Dios acoge al Niño Jesús en su corazón.
El 15 de mayo de 1974 María Giuseppina proclama su “sí” a la voluntad de Dios, que se manifiesta a Ella en un momento de gran prueba y sufrimiento (María Giuseppina sufría de una enfermedad incurable). Jesús, la Virgen María y San Miguel Arcángel Le aparece y Le hablan largamente. En un cierto momento Jesús Le pide: “¿Quieres ayudarme en una gran misión de salvación?”. María Giuseppina, a pesar de que estaba mortalmente enferma, pronuncia Su “sí”.
Cuatro días después, el 19 de mayo de 1974, Jesús Le aparece nuevamente, junto a la Virgen María y a una santa mártir romana, de nombre Mesia Elia, y La cura de su enfermedad mortal, operándoLa con Sus propias manos, con la Virgen María y santa Mesia a Su lado.
En 1975 se erige la “Pequeña Cuna del Niño Jesús” por voluntad del Padre, que abre las puertas de Su Corazón al mundo el 31 de agosto de 1975. María Giuseppina crece con una profunda fe en Jesús, que se manifiesta a Ella y Le habla más y más veces. Algunas revelaciones celestiales recibidas por María Giuseppina están recogidas en el portal institucional de la Iglesia.
En particular, Jesús ha anunciado Su retorno a la Tierra de Gallinaro, denominada “La Nueva Jerusalén”, cumplimiento de la Revelación descrita en Libro del Apocalipsis. En la Nueva Jerusalén Jesús ha establecido Su Morada en medio de los hombres para conducir Sus hijos a la Salvación, constituyendo Su Nueva Iglesia y estableciendo con Ella Su Nueva y Eterna Alianza, renovada en Cristo y en María.
El 4 de octubre de 2015 la Iglesia Cristiana Universal de la Nueva Jerusalén, presente desde siempre en el Pensamiento del Padre, se constituye sobre la Tierra, como Cuerpo místico de Cristo, Patio de la Iglesia Universal contra la Cual nunca prevalecerán los infiernos, porque está fundada sobre la única Roca, Cristo, que en la Nueva Jerusalén ha descendido para preservar la pureza de la fe auténtica y conducir a los hijos de Dios y a todos los hombres de buena voluntad a la Salvación.
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La Iglesia Cristiana Universal de la Nueva Jerusalén es “cristo-céntrica”, por lo tanto pone en el centro la fe en Cristo; y al mismo tiempo proclama María Corredentora, Aquella que junto al Hijo de Dios tiene el poder de salvar.
Dogmas de Fe
(por “dogma” entendemos una verdad de fe enseñada por la Iglesia como revelada por Dios)
Dios es Uno y Trino. Dios es Padre, Dios es Hijo, Dios es Espíritu Santo. Dios es Uno y al mismo tiempo es Tres: una sola Entidad, una Trinidad de Personas;
Dios Padre es la Primera Persona de la Santísima Trinidad. Dios Padre es el Creador de todas las cosas, visibles e invisibles, Aquel que es Fuente de Vida. Dios Padre es Amor, el único Amor, el Amor que todo mueve. Dios Padre es Todopoderoso, Omnisciente y Omnividente.
Jesucristo es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. Jesús es el Hijo del Dios Viviente, el Amor hecho carne, el Unigénito Hijo de Dios, verdadero hombre y verdadero Dios, Aquel que es parte del Corazón del Padre, el único Salvador del mundo. Jesús es al mismo tiempo todo hombre y todo Dios. Es Dios por naturaleza (en cuanto parte del Corazón del Padre) y ha tomado carne humana (naciendo de la Virgen María) dándonos a todos el ejemplo de cómo tenemos que vivir como verdaderos hombres sobre esta Tierra;
El Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. El Espíritu Santo es el Amor sustancial del Padre y del Hijo. El Espíritu Santo manifiesta el Pensamiento y la Voluntad del Padre y procede del Padre y del Hijo. El Espíritu Santo es el Espíritu mismo del Padre, del Hijo y del Esposo de la Madre Santísima. El Espíritu Santo es el Espíritu de amor, es Fuego iluminante, es Fuego que conduce las almas y las ayuda en el ascenso hacia el Cielo. El Espíritu Santo es la Santidad misma personificada, por lo tanto santifica cuantos son dignos de Sus dones.
María es Hija, Esposa y Madre de Dios; siempre Virgen; Inmaculada por obra del Espíritu Santo; Asunta al Cielo, Reina del Cielo y de la Tierra; Corredentora universal.
María es Hija de Dios Padre Todopoderoso; María es Esposa del Espíritu Santo, que en la unión con María ha generado a Cristo; María es Madre de Cristo habiéndolo generado por obra del Espíritu Santo;
María es siempre Virgen espíritu y físicamente, habiendo dado a la luz a Jesús en la unión con el Espíritu Santo;
María es la Inmaculada Concepción, Inmaculada del Espíritu Santo, Inmaculada de la Fidelidad viva, habiéndola, el Padre, concebido en Su Pensamiento antes del tiempo, entonces antes de que el pecado entrara en el mundo, preservándoLa así de la mancha del pecado original (cada ser humano nace con la mancha del pecado original de Adán y Eva, que se lava con el Bautismo; María ha nacido sin mancha);
María, después de su vida terrenal, es asunta, elevada al Cielo en alma y cuerpo y es coronada por Dios Padre Reina del Cielo y de la Tierra, de los Ángeles y de los Santos del Cielo, y encabeza la armada celestial.
Jesús es el Rey, el Salvador; María es la Reina, la Salvadora, la Corredentora, Aquella que, unida a Jesús, salva la humanidad.
Leyes fundamentales
La Ley fundamental para cada cristiano es el Mandamiento del Amor enseñado por Jesús: “Amarás al Señor tu Dios con todo su ser” y “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Estos dos mandamientos, que son uno, son la síntesis de los Diez Mandamientos (Decálogo) que Dios Padre dio a Moisés
Los Diez Mandamientos de Dios (o Decálogo)
Yo soy el Señor tu Dios:
No habrá para ti otros dioses delante de mi
No tomarás el nombre de Dios en vano
Santificarás las fiestas
Honrarás a tu padre y a tu madre
No matarás
No cometerás actos impuros
No robarás
No darás testimonio falso
No desearás la mujer de tu prójimo
No codiciarás nada que sea de tu prójimo
Las 3 virtudes teologales de la fe cristiana
Fe (creer en el Dios Uno y Trino que todo puede y en sus revelaciones)
Esperanza (confianza en las promesas del Cielo)
Caridad (amar a Dios y al prójimo donándose totalmente)
Las 4 virtudes cardinales de la fe cristian
Prudencia (capacidad de discernir lo que es bueno de lo que es malo)
Justicia (reconocer lo que se le debe a Dios y al prójimo)
Fortaleza (capacidad de enfrentar toda prueba y vencer la tentación)
Templanza (autocontrol y dominio de sí)
Las virtudes Pilares de la fe cristiana
Las virtudes fundamentales de la fe cristiana son:
Obediencia (Acoger la voluntad de Dios, que habla al corazón de los hombres y se manifiesta en aquellos al que Dios ha dado Su Autoridad sobre esta Tierra)
Pureza (Mantener el corazón puro, sin mancha, como en el día del Bautismo, evitando todo lo que es pecado y todo lo que inquina el corazón y aleja de Dios)
Humildad (Ser siempre agradecidos a Dios por todo lo que cada día nos dona, reconociendo los propios límites, jamás sentirse superior a los demás, sino siempre encomendarse y encomendando todo al único Maestro: Jesús).
Los 3 Sacramentos principales
Bautismo
Matrimonio
Orden sagrado
El Decálogo de las virtudes humanas
Para ser a imagen y semejanza de Jesús, verdadero hombre y verdadero Dios, hay que ser primero verdaderos hombres y luego verdaderos cristianos. He aquí “el Decálogo de las virtudes humanas” para poder crecer y vivir una vida ordenada, recta y correcta, para poder, entonces, poner en práctica los Diez Mandamientos en la plenitud.
Organización
Planear bien las propias acciones, humanas y espirituales, para hacer de la propia vida un don agradecido al Padre, así como Él gratuitamente nos la ha donado.Responsabilidad
Reconocer y respetar los compromisos asumidos, en el servicio a Dios y al prójimo, limando toda aspereza para alcanzar la perfección, sin huir de sí mismos y de los compromisos debidos a los demás.Equilibrio
Vivir en el mundo sin ser del mundo, viviendo la armonía consigo mismos y con los hermanos en la justa medida, sin exacerbar o rebajar las situaciones de la vida cotidiana, sin enajenarse de la realidad.Puntualidad
Vivir con prontitud lo que el Señor nos dona, respetando el tiempo que nos ha dado y el tiempo concordado con el prójimo, haciendo todo con diligencia, para ir directamente al punto en toda situación.Respeto
Honrar a Dios y lo que le pertenece, honrar al prójimo, a la Creación y a cada criatura.Reflexión
Contemplación de la divinidad, que en el íntimo diálogo con Dios y en el Creado alrededor se nos revela a nosotros, y meditación profunda.Prudencia
No despreciar el peligro y vivir la justa medida de toda acción, alejando lo que es nocivo para el espíritu.Continencia
Guardarse de hacer el mal y de exceder, no consintiendo que el propio “yo” prevalezca sobre Dios.Esencia
Espíritu real infundido en el corazón de cada uno de nosotros, que hay que reconocer y alimentar cotidianamente con la oración.Sustancia
Concreción humana y espiritual para dar testimonio Cristo con la propia vida, en el Amor a Dios y al prójimo.
Los Pilares fundamentales de la fe cristiana
Los pillares fundamentales para superar toda prueba de la vida cotidiana son
La oración: diálogo amoroso, de corazón a corazón, con Dios;
La fraternidad: amor hacia el prójimo.
Los 7 dones del Espíritu Santo
Sabiduría (comprender según el Pensamiento de Dios)
Entendimiento (reconocer la esencia y la apariencia)
Consejo (acoger las santas enseñanzas divinas)
Fortaleza (capacidad de enfrentar toda prueba y vencer la tentación)
Ciencia (conocimiento de Dios y de lo que ha creado)
Piedad (sincero espíritu de compasión hacia el prójimo, especialmente si está en dificultad)
Temor de Dios (Respeto a Dios, acogiendo dócilmente Su Voluntad)
Los 7 vicios capitales
Soberbia (sentirse superior a los demás)
Avaricia (apego a los bienes materiales)
Envidia (deseo de lo que pertenece a los otros)
Ira (la rabia y la venganza)
Lujuria (deseo de todo lo que es impuro)
Gula (la voracidad que supera la justa medida)
Acidia (pereza espiritual)
Los Siete Arcángeles
Miguel: el Defensor de Dios, el Victorioso;
Color: Luz.Gabriel: el Anunciador de Dios;
Color: BlancoRafael: Medicina y Guía de Dios;
Color: MarrónUriel: Fuego y Fortaleza de Dios;
Color: NegroSealtiel: Equilibrio;
Color: RojoJegudiel: el Remunerador;
Color: VerdeBarachiel: Contemplación;
Color: Azul
Los Siete Coros Angélicos
Los Siete Coros Angélicos son los de los
Querubines
Serafines
Potestades
Dominaciones
Tronos
Ángeles Supremos
Embajadores